Necrópolis de Arteara

San Bartolomé de Tirajana

Funerario

Siglos VIII-IX y XI-XII

La Necrópolis de Arteara, ocupa un extenso territorio de dos kilómetros de largo por uno de ancho, y está integrada por más de un millar de estructuras sepulcrales de diferente tipología. Por lo que se conoce hasta el momento, un porcentaje muy elevado de tales construcciones son túmulos simples, si bien hay que decir que no todos ellos son iguales, pues su adaptación a las características del terreno y a la organización del cementerio propicia que existan ciertas diferencias entre ellos (túmulos exentos, adosados a afloramientos rocosos, a otros túmulos; adoptando formas troncocónicas, ovoides, etc). La deposición de un sólo cadáver en cada una de estas estructuras parece ser el hecho más frecuente, aunque también existen ejemplos en los que se localizan los restos de más de un individuo.
Una “muralla” elaborada en piedra seca, y de la que aún se conservan algunos tramos, circundaba todo el perímetro de la necrópolis. La existencia de este elemento definitorio reafirma el carácter especial que Arteara, al igual que el resto de los conjuntos sepulcrales, debió tener para los habitantes prehispánicos de Gran Canaria.
Una de las construcciones funerarias datadas por C-14 es el conocido como “Túmulo del Rey” en cuyo interior se documentaron los restos de un varón fallecido entre los 16 y 18 años, que fue envuelto en una mortaja elaborada en textil de junco.

DATACIONES:
Material analizado: Tejido vegetal (junco)
Fecha calibrada: 1020-1160 d.C.

Material analizado: Tejido vegetal (junco)
Fecha calibrada: 690-750 d.C. / 760-890 d.C.

Fotos:


Vista general

Equinoccio de primavera

Detalle de estructura

Necrópolis y palmeral

Túmulo