Fortaleza Grande

Santa Lucía de Tirajana

Asentamiento

Siglo XIII

El yacimiento de Las Fortalezas es un amplio conjunto (que incluye la Fortaleza Grande, La Fortaleza Chica y Titana) en el que se concita un número destacado de manifestaciones arqueológicas de suma importancia: cuevas naturales y artificiales, dedicadas tanto a fines domésticos (algunas con restos de pintura) como sepulcrales, áreas de almacenamiento (silos) en un notable estado de conservación, grabados rupestres, así como numerosas estructuras de superficie entre las que sobresalen por su número las viviendas. Otras construcciones de planta circular, situadas en lo alto de La Fortaleza Grande, se han interpretado como espacios dedicados al culto, y a las que se llega a través de pasos artificiales que dan al asentamiento el aspecto de conjunto fortificado.

Material analizado: Tejido vegetal
Fecha calibrada: 1210-1280 d.C.

Fotos:


Vista general del yacimiento

Túnel en el yacimiento

Detalle de pintura en cueva

Estructura en la cima

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La conocida como Fortaleza Grande es la que presenta mayor diversidad y riqueza arqueológica, lo que no resulta extraño si se tiene en cuenta que es el espacio con mejores condiciones para su ocupación (dimensiones, accesibilidad, presencia de cuevas naturales, etc.). En sus dos vertientes se han inventariado más de medio centenar de cavidades, la mayor parte de ellas naturales, que fueron objeto de distintos acondicionamientos por parte de los antiguos canarios, muy posiblemente en directa relación con los fines a los que se destinaría a cada una de ellas. De todas las expresiones arqueológicas, las menos numerosas son las sepulcrales, sobresaliendo aquellas a las que puede atribuirse una funcionalidad doméstica (vivienda) o las reservadas para el almacenamiento.
En la cara este de la Fortaleza Grande se localizan algunos de los graneros más importantes de este conjunto: podrían destacarse dos áreas de almacenamiento formados por varios silos en los que todavía son apreciables los restos de argamasa blanquecina con los que se revistió el interior de estos cubículos. Como se ha descrito en otros ejemplos de la Isla, estos recintos se encuentran en una zona de difícil acceso y fácilmente defendible.
Sin duda, la cavidad más destacada de toda la Fortaleza Grande, y la más conocida, es la denominada “el túnel” que, con más de 30 metros de longitud y 10 de ancho, atraviesa el roque de lado a lado: Su interior presenta construcciones que flanquean sus laterales, así como una importante acumulación de piedras ocupando su espacio central. En su visita a fines del siglo XIX, V. Grau Bassas (1980) lo describe en los siguientes términos:
“El túnel lo considero obra de la naturaleza pues los canarios no poseían herramientas para abrirlo, ni tenían motivo para ello, pero sí creo que fuese perfeccionado pues es completamente recto y su bóveda de arco, igual en toda su extensión (…) El suelo es igual, solo que está lleno de piedras de diversa naturaleza, vestigios de paredes que allí existían, a lo largo del túnel adosado al muro existe una pared por cada lado destruida en parte y en parte reconstruida modernamente con piedra y barro, pero muy toscamente (…) La puerta de poniente termina en una explanada de 8 metros de lado por 5 de ancho y sostenida por una pared bien construida. De ella parte uno de los caminos que conducen a lo alto de la montaña.
Caminos. Los que conducen de lo bajo a lo alto de este almogaren pasando por las cuevas son varios y se observan solo por el lado del poniente. Están hábilmente trazados, si bien muy destruidos; demuestran que se subían fácilmente a lo alto, operación que hoy es bastante arriesgada”.