Lomo Caserones

La Aldea de San Nicolás

Funerario

Siglos XIII al XIV

El denominado Túmulo de Lomo Caserones se incluye dentro de los límites del Bien de Interés Cultural (BIC), Zona Arqueológica, de Caserones. Se trata de un conjunto funerario que, a su vez, forma parte del asentamiento prehispánico de la desembocadura del Barranco de La Aldea, implantando en ambas márgenes, si bien con especial incidencia en la derecha, coincidiendo precisamente con el emplazamiento que hoy se conoce con el topónimo de Los Caserones. A juzgar por los datos disponibles, debió constituir un gran poblado costero, con una ocupación humana que pudo prolongarse a lo largo de varios siglos. En términos generales, el conjunto arqueológico está integrado por diversas construcciones, tanto de carácter doméstico como sepulcral, instaladas por lo general en las zonas de pendiente más suave, en torno al cauce, definiendo agrupaciones de desigual densidad en las que no es infrecuente la presencia simultánea de recintos mortuorios colectivos con construcciones habitacionales.

DATACIÓN:
Material analizado: Hueso humano
Fecha calibrada: 1220-1320 d.C./ 1350-1390 d.C.


Este túmulo de Lomo Caserones previamente había sido objeto de distintas intervenciones arqueológicas en el último cuarto del siglo XX, incluyendo el estudio bioantropológico de los individuos exhumados. En 2005 el Cabildo de Gran Canaria promovió un plan de actuaciones arqueológicas en yacimientos habilitados para la visita pública con el ánimo de dinamizarlos, incluyendo la intervención a la que hace referencia este documento. En este contexto, La excavación en Lomo de Caserones se dirigió, por un lado, a completar la información disponible sobre este emblemático enclave mortuorio y, por otro, abordar nuevos análisis de los procesos tafonómicos que afectan e interactúan en los sepulcros para poder explicar con mayor fidelidad la naturaleza de estos depósitos. En este caso concreto, los trabajos arqueológicos se centraron en la documentación arqueológica de dos depósitos en cista (C5 y C6), en las que se recuperaron los restos de dos mujeres adultas.
En líneas generales, este espacio funerario, es un complejo integrado en la actualidad por 6 depósitos mortuorios, además de otras estructuras de funcionalidad ignorada. Por los datos recabados hasta ahora parece que el conjunto se organiza en torno a una sepultura principal que ocupa una posición extrema en la zona más alta del Lomo, en su parte septentrional. A ésta se unen, en lo que parece ser una relación de dependencia, las restantes sepulturas más o menos vinculadas espacialmente, articulándose en un sistema sepulcral de cierta complejidad. Es decir, se manifiesta una marcada pauta de organización y uso del espacio mortuorio, expresada con rotundidad en la ordenación de las tumbas. Hasta el momento se han documentado seis cistas, que se insertan en un dispositivo constructivo, aunque concretamente funcionan como sepulcros individuales, acogiendo los cadáveres de un hombre adulto, en la cista más relevante del conjunto, cuatro mujeres asimismo adultas y un infantil fallecido antes de alcanzar los dos primeros meses de vida.