Acusa

Artenara

Funerario, Hábitat

Siglos V al VII y XI al XV

En este lugar, se combinan diferentes factores que explican porqué Acusa fue un lugar estratégico escogido por los canarios para establecer un asentamiento permanente de grandes dimensiones, y a lo largo de sucesivas generaciones; como pueden ser la existencia de tierras aptas para el cultivo, forraje para el ganado, agua y fácil defensa, así como un sustrato geológico idóneo para la excavación de viviendas y lugares de almacenamiento.
Dentro de esta Zona Arqueolócia pueden distinguirse varios conjuntos: El primero de ellos es Acusa Seca, donde se localizan numerosas cuevas artificiales de habitación y graneros, así como asentamientos modernos que siguen utilizando las mismas viviendas que sus antepasados aborígenes. Junto a este asentamiento destaca el imponente Granero del Álamo; una muestra relevante de estos espacios de almacenamiento, que, de forma tan significativa, singularizan al patrimonio arqueológico de Gran Canaria. Muy cerca de este granero, pero a una cota más elevada, se encuentran las cuevas funerarias, de las que, en su momento, se recuperaron gran cantidad de momias (visibles hoy en El Museo Canario), alguna de las cuales fue datada mediante radiocarbono. Otras áreas ocupadas en este conjunto serían Acusa Verde y Fortmaga-El Hornillo.

DATACIONES:
Material analizado: Piel de momia
Fecha calibrada: 556-729 d.C.

Material analizado: Madera
Fecha calibrada: 425-624 d.C.

Fotos:


Cueva de las Estrellas

Granero del Álamo

Cuevas de habitación en Acusa Seca

Cueva Pintada en Acusa Seca

Cuevas aborígenes reutilizadas

Vista general de Acusa

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La información relativa al enclave concreto del que se extrajeron las muestras datadas es muy escasa, al tratarse de una intervención desarrollada en la primera mitad del siglo XX, desconociéndose la propia ubicación de la cavidad funeraria dentro del conjunto de Acusa. Por el archivo administrativo de El Museo Canario sabemos que dicha institución organizó al menos cuatro exploraciones a este enclave, en 1932, 1934, 1935 y 1936, recuperando restos momificados en las dos centrales. Así, el acta de Junta Directiva de noviembre de 1934 refiere el hallazgo de “4 momias […] y varios cráneos”. Con posterioridad, la memoria de actividades correspondiente al año 1935 registra una nueva exploración a Acusa que “permitió recoger 9 momias […] 40 cráneos […] restos de tejidos, madera de pino y drago, empleada como parihuelas” (AMC/AMC 4186).
Observaciones: De la documentación conservada en el archivo de El Museo Canario se deduce que las tres muestras de Acusa seleccionadas para su datación (madera, “piel de momia” y “piel de cabra”) procedían de la misma cueva funeraria, pues en la correspondencia mantenida con el profesor Hessel de Vries, autor de la datación, se indica que el material enviado correspondía a una momia, a la piel de cabra en la cual estaba envuelta y a la madera localizada “alrededor” de ella. De igual manera se apunta el deseo de estimar “la época exacta de la muerte” del individuo momificado. Para ello se insiste en la necesidad de datar no sólo la madera que remiten sino la piel (la cual parece que ofrecía ciertas dificultades para el laboratorio), al objeto de determinar la coetaneidad de todas las muestras, pero también por los problemas que la sola datación de la madera representaba, (al poder existir procesos de reutilización, aprovechamiento de elementos desgajados del árbol…).