Claves para entender la cronología de los antiguos canarios

La datación más antigua: Por el momento, las fechas de Carbono 14 con mayor antigüedad son las publicadas para la necrópolis de Arteara (San Bartolomé de Tirajana). En este yacimiento, y como recoge la obra de R. Schlueter "Arteara una síntexis imposible", se han obtenido varias fechas anteriores al cambio de era. Algunas de ellas, como las de la sepulturas 727 ó la 638, situarían el uso de este cementerio en torno a los siglos V-III antes de Cristo.

Sin embargo debe imponerse la cautela. Son muchas las dudas que se ciernen sobre tales dataciones, en especial por los problemas achacados al laboratorio japonés en las que fueron obtenidas. No son pocos los trabajos que en la actualidad, y para distintos contextos, descartan las fechas proporcionadas durante años por el Laboratorio de la Universidad de Gakushuin (Tokio), esgrimiéndose que resultan poco fiables y aparentemente demasiado envejecidas.

La obtención en Arteara de nuevas dataciones absolutas en el año 2013, incluso con nuevas muestras procedentes de sepulturas ya fechadas, obliga a que las anteriores dataciones deban ser tomadas con muchas reservas.

Si mantenemos en cuarentena las fechas antiguas de Arteara, las cronologías más antiguas de Gran Canaria habría que situarlas en torno a los siglos IV-V d.C.

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El yacimiento con mayor número de dataciones: El emblemático conjunto de Cueva Pintada (Gáldar) es el enclave de Gran Canaria que cuenta con un número más elevado de dataciones absolutas que fechan, además, contextos arqueológicos bien documentados. Son casi cuarenta las fechas de C14 disponibles para este emplazamiento, a las que se suman las dataciones obtenidas por otros procedimientos (termoluminiscencia y arqueomagnetismo). Gracias a ellas hoy sabemos que el primer asentamiento en este lugar parece remontarse al siglo VII de la era y que tendrá continuidad como tal hasta el momento de la conquista (con un aparente abandono en la primera mitad del siglo XI).

► Consultar la ficha de la Cueva Pintada     ► Visitar la web de la Cueva Pintada

La secuencia de mayor recorrido temporal: La Cerera (Arucas) ha proporcionado una importante secuencia estratigráfica que, junto a las dataciones de C14, permiten saber que este lugar estuvo ocupado desde el IV-V d.C. hasta la conquista castellana de la isla (fines del s. XV). Es decir, todo apunta a que este espacio albergó un asentamiento cuya vigencia temporal se prolongó en torno a los mil años.

► Consultar la ficha de la Cerera



La distribución de fechas en la Gran Canaria prehispánica: Salvando las fechas de Arteara, la mayor parte de las dataciones disponibles para el pasado prehispánico de Gran Canaria se concentran tras el cambio de era y, en especial, a partir del siglo VII-VIII. De ellas, el volumen más destacado se sitúa entre el siglo XI y el XV, es decir, en la fase más epigonal de la sociedad de los antiguos canarios. Es una situación que, por el momento, no se sabe si responde a las particularidades de los yacimientos fechados hasta ahora o a otras razones que están por determinar (como pudiera ser, por ejemplo, un importante crecimiento poblacional en estos siglos finales).

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¿Por qué datar y qué datar?

Una datación radiocarbónica contribuye, junto al resto de información recuperada en el yacimiento, a situar las evidencias arqueológicas en un marco cronológico de referencia, ordenarlas y valorar la existencia de cambios o continuidades en los porcesos históricos.

La obtención de una datación radiocarbónica no puede entenderse en ningún caso como sustituto del análisis arqueológico de un espacio concreto, pues debe tenerse en cuenta qué material se analiza, dónde está, qué papel juega en la configuración de ese espacio, a qué otros restos se asocia, cómo pasó a formar parte del contexto arqueológico… No pueden sacarse las mismas conclusiones si, por ejemplo, datamos la viga cumbrera de una vivienda, un carbón generado en el fuego doméstico o un útil de madera, como tampoco será lo mismo si esos mismos materiales son recuperados de un antiguo vertedero, de un suelo doméstico, de un derrumbe…De ahí que sea muy importante una adecuada selección del material escogido para análisis, pero más trascendental aún es conocer bien el contexto en el que se documenta y cómo se ha formado éste.

¿Es fiable la datación por C14? ¿Es precisa?

Dentro de los márgenes temporales conocidos hasta el momento para la Prehistoria de Gran Canaria y las técnicas de datación habitualmente empleadas en Arqueología, el Carbono 14 es, sin duda, la técnica más fiable y más precisa de las disponibles. Es una vía de estudio bien contrastada, sometida a continuas pruebas de verificación y controles de calidad y que, progresivamente, ha ido afinando sus procedimientos de análisis y las fórmulas de calibración de los resultados obtenidos.

La fiabilidad y precisión de la muestra depende también del tipo de material analizado, de cómo se ha visto afectada en el yacimiento hasta que es descubierta, de un adecuado protocolo de selección y recogida, etc. Por ello, el trabajo de las personas responsables de la intervención arqueológica es fundamental para garantizar la fiabilidad de la muestra y de los resultados del análisis.

Por otro lado, la precisión de las dataciones de Carbono 14 hay que entenderla siempre en el marco de las escalas temporales con las que normalmente se trabaja en Arqueología. Una datación de C14 calibrada nos proporciona, con un 95% de intervalo de confianza, un arco temporal que puede superar los cien años. En algún caso puede reducirse este margen, en especial si contamos con otros referentes cronológicos (otras dataciones secuenciadas, materiales arqueológicos que aporten fechas, referencias escritas…) que permitan la introducción de correciones a la datación.

Hay que tener en cuenta que...

El Carbono 14 es el procedimiento de datación más empleado en Canarias, en especial para el período que comprende desde la llegada de los primeros pobladores al Archipiélago hasta fines del siglo XV. En los últimos años las dataciones radiocarbónicas de yacimientos grancanarios se han incrementado exponencialmente, aumentando tanto el número de lugares fechados como la cantidad de dataciones disponibles en cada uno de ellos.

La gran cantidad de yacimientos existentes en la isla, la disparidad de contextos y el amplio intervalo temporal que supone la ocupación prehispánica en Gran Canaria requieren de dataciones que ubiquen en el tiempo las distintas manifestaciones culturales de los antiguos canarios. En todo caso, para entender mejor qué significa una datación hemos de tener en cuenta varios aspectos fundamentales:

1. Cuando obtenemos una datación mediante análisis de Carbono 14 hay que partir de la base de que se está datando el material, lo que no siempre significa que se feche el contexto en el que aparece. La valoración arqueológica debe precisar esta circunstancia.

2. Una fecha radiocarbónica no es más que una distribución de probabilidad en la escala calendárica resultado del propio protocolo de datación y de la calibración (por tanto, uno o varios intervalos cronológicos con un determinado margen de fiabilidad). En otras palabras, esta técnica no porporciona una fecha concreta, sino un intervalo temporal en el que muy probablemente se situaría la muerte del organismo que se está datando.

3. Hay que tener presente que los niveles de C14 en la atmósfera no han sido constantes a lo largo de la historia, lo que implica que los resultados obtenidos en la medición de cualquier muestra deba ser "calibrada", es decir corregida. El margen de precisión de la datación variará según la calibración que se le aplique, por lo que cuanto mayor sea el grado de certidumbre, más amplio será el arco temporal que proporcione.

¿Qué materiales se han analizado en Gran Canaria para su datación por C14?


Malacofauna

Madera/Carbón

Hueso/Piel

Semillas

Tejido vegetal

La precisión y la significación de la fecha de Carbono 14 puede variar en atención al material objeto de análisis y en todo caso ha de considerarse su contexto arqueológico. Por estas razones se prefiere para datación plantas de ciclo corto (semilla de cereal, junco…), en vez de maderas empleadas en construcciones (que pueden ser reutilizadas, aprovechadas de árboles caídos hace mucho tiempo, etc.).